Luego de que Javier Corral Jurado presentara una denuncia dentro de su estrategia denominada “Operación Justicia para Chihuahua”, una Corte en el Estado de Texas decidió desechar la acusación contra César Duarte Jáquez al establecer que las 50 propiedades que se señalaban como adquiridas con recursos destinados a la compra de medicamentos para cáncer infantil no tenían vínculo con el exgobernador, pues no se logró comprobar ni la procedencia ilícita del dinero ni la relación directa con los inmuebles, lo que dejó sin fundamento los señalamientos contenidos en el expediente.
Tras un proceso de investigaciones que duró cinco años y que involucró al FBI, al Departamento del Tesoro y al Departamento de Justicia de los Estados Unidos, quienes examinaron bienes, cuentas bancarias, vehículos, empresas y acciones en diferentes partes del territorio norteamericano, Duarte señaló que la Corte concluyó sin encontrar una sola prueba que respaldara las acusaciones, situación que no solo evidencia la falta de sustento de las mismas sino también revela cómo se busca avanzar políticamente usando la justicia como un instrumento de persecución, construyendo narrativas sin base real que sirven más para impulsar carreras personales que para lograr verdaderos actos de justicia.
En ese sentido, el exmandatario añadió que durante el desarrollo de las audiencias destinadas a demostrar la existencia de cuentas o propiedades adquiridas de forma fraudulenta y que lo señalaran como culpable en el discurso público, quedó demostrado que ni las presiones ejercidas sobre jueces ni las declaraciones de testigos cuidadosamente seleccionados para presentar una versión parcial pudieron sostener las acusaciones infundadas, lo cual consideró injusto tanto para su familia como para los habitantes de Chihuahua, quienes fueron engañados bajo la apariencia de una supuesta estrategia de justicia contra la corrupción.




