A 532 DÍAS DEL 2027 CON ENCUESTAS A MODO
El camino rumbo al 2027 tiene dos focos de atención que sobresalen sobre todo lo demás, primero, conocer si el hartazgo que algunos dicen existe en contra de la 4T y su falta de resultados, está o no está presente en la calle, en la mayoría.
Resolver esa duda en el 2027 es primordial para la oposición, pues dependiendo del resultado que arrojen las urnas es que ellos podrán definir su ruta rumbo al 2030, año en el que sueñan poder derrotar a este nuevo sistema político que hoy detenta el poder en casi todo el país.
El segundo foco de atención, que impacta directamente en el imaginario colectivo de nuestra entidad, es ver como será la repartición de candidaturas por género para la 4T, pues en el momento en el que se defina esa situación, se podrá determinar si la carrera por la candidatura a la gubernatura es para Cruz Perez Cuéllar o para Juan Carlos Loera o un tercero que surja en estos largos 17 meses que hay de aquí al 2027.
Pero si la candidatura se resuelve sea para mujer, entonces la carrera final sería entre la senadora Andrea Chávez, la muy poderosa Secretaria del Bienestar Ariadna Montiel o la actual delegada federal Mayra Chávez y difícilmente se podría esperar el surgimiento de alguna candidata más-
Del lado del PAN, no hay mayor morbo en lo que se refiere al genero del candidato o de alguna improbable candidata, pues está muy claro que Chihuahua, Aguascalientes y Queretaro llevan mano a la hora de elegir con quien enfrentar esa elección, así que no tienen problema al definir sus candidaturas.
En ese lado de la banqueta en este momento está definido que el candidato es Marco Bonilla, el actual alcalde de Chihuahua, quien lucha contra los imponderables y contra el imaginario colectivo, circunstancia que su “cuarto de guerra” debe de tener muy claro en su ruta al 2027.
Los imponderables se cuidan con la prevención, con cumplir los planes, con evitar los peligros, pero a pesar de todo eso, siempre existe la posibilidad de que se cumpla el viejo adagio de “uno propone, pero Dios dispone” y 17 meses es mucho, muchísimo espacio para que cualquier cosa pudiera ocurrir.
En relación a como enfrentar al “imaginario colectivo”, Bonilla y los suyos deben de entender que el morbo, la fantasía, las ambiciones personales, la falta de convencimiento, la desilusión, el enojo, la falta de un discurso más inclusivo, el derrotismo, son las barrearas que debe ir brincando en ese camino.
De aquí al 27, Marco tiene que convencer que tiene todo para lograr ser un buen gobernador, que puede ser un excelente candidato y que como alcalde sus resultados son reales y de beneficio general.
Así podemos decir que en realidad Marco Bonilla tiene la ruta más cuesta arriba, aunque dentro de su partido se entiende que “ya tiene la bendición”, mientras que en la 4T, los que aspiran, primero tienen que esperar otras definiciones y ya después ver si en realidad están o no en esa contienda en la que en estos momentos solo “están” como “aspirantes” a candidatos y nada más y con solo hacer presencia, con jugar a “parecer” les basta.
El PRI y el Partido Movimiento Ciudadano, son entes circunstánciales rumbo a esa contienda, su lucha será por espacios en el Congreso del Estado, algunas alcaldías y tratar de cosechar la cantidad de votos suficientes para hacer crecer sus bancadas con diputados pluris y nada más, aunque todavía hay que esperar la reforma electoral que planea Claudia y la 4T, para desaparecer esas diputaciones de partido. Pero en realidad ninguno de esos dos partidos tienen la posibilidad de presentar un contendiente por la gubernatura, claro a menos de que un “imponderable” surja y haga cambiar la circunstancia.
En este momento se vive una guerra de encuestas, las que en su mayoría dan risa, sobre todo porque es notorio que los resultados que presentan, como como las fotografías que algunas personas “suben” a sus redes sociales, las que primero hacen pasar por un montón de “filtros”, para verse más claros, más flacos, más altos, con mejor rostro, más jóvenes y es que las empresas encuestadoras se rentan para generar productos que sean del agrado del que paga y claro, para hacer creer a la “filegresía” del que paga, que su candidato lleva una ventaja sobre todos los demás.
Es por eso que ahora, todo mundo sabe que los candidatos y los que pagan las encuestas, ordenan dos productos distintos, uno para darlo a conocer, que es donde todo sale a su favor y otro, “para conocer la verdad”. Pero a pesar de eso, quienes hacen análisis sobre la información que se publica, sobre las mediciones rumbo a una elección, han ido aprendido a hacer “cálculos” interpretando esa información de cara a la realidad.
Y es que en todas las encuestas, se encuentran “pistas” que debelan parte de la verdad, pero además de ello, se tiene que potrear a ver el humor social y el ambiente predominante rumbo a una elección, además de analizar a profundidad al candidato o candidata y su campaña.
La observación sin filias, ni fobias, es la que permite entender si hay un candidato que esté generando “el arrastre” necesario a su favor, si el propio candidato es el culpable de ir perdiendo votos, si es buen candidato, pero la campaña está muy floja por fata de recursos o por ser candidato del partido con la mayor cantidad de negativos, o si de plano es un ´pésimo candidato, con mala campaña y con el peor partido, que es la combinación perfecta para asegurar la derrota absoluta.
En la pasada elección presidencial, había quienes aseguraban que el hartazgo contra el Peje, era tan grande, que con eso bastaba para que Xóchitl Gálvez se convirtiera en la presidenta, pero ese “hartazgo” no estaba en la mayoría y para colmo de panistas y priistas, Xóchitl ni siquiera a ellos los convencía y así era imposible pensar que ella pudiera salir triunfadora de la elección presidencial.
En una entrega de la columna “La Jirigrilla” de mayo del 2021, que publicamos en este portal, señalamos que en el mejor de los casos para Xóchitl Gálvez y los partidos que la abanderaron, se veía que iba rumbo a una derrota con un margen de 3.5 a 5 millones de votos por debajo de la actual presidenta Claudia Sheinbaum y al final resultó que la derrota fue mucho más aplastante, con más de 17 millones de votos de diferencia.
En esa contienda las encuestadoras hicieron su papel de presentar productos con todos los “filtros” del mundo, pero la realidad la vomitaron las urnas.
Rumbo al 2027, hoy en nuestra entidad se puede establecer que la ventaja competitiva es del PAN, con una intención del voto que varía, según las circunstancias del 36 al 42% de esas intenciones y que Morena, se mantiene como una intención que va del 28 al 34% en promedio.
Claro, hay encuestas que dicen que la ventaja es abrumadora a favor de uno o del otro, pero al hacer un ejercicio en donde se deja de lado, los resultados demasiado “cargados” es como se puede establecer “una realidad estadística”, entendiendo que es una fotografía del momento y no, una profecía o un hecho ya cantado.
La actual gobernadora María Eugenia “Maru” Campos ganó su elección en el 2021 con el 42.45% a Juan Loera de la Rosa quien obtuvo el 32.76%, es decir una diferencia de más de 131 mil votos.
Pero para el 2024, en la elección a senadores en la entidad, el panista Mario Vázquez, fue aplastado con sus 596 mil votos -el 36.5% de esa votación- contra 861 mil sufragios de Andrea Chávez, que fueron el 52.7% de ese conteo.
Así que hay una diferencia enorme entre una votación y otra. Maru para ganar la gubernatura le bastó con superar los 576 mil votos, Andrea para ganar la senaduría obtuvo más de 861 mil, pero las manzanas y las peras no se suman, ni se compran entre sí y eso mismo ocurre en nuestra entidad con el tema de las elecciones cuando está en juego la presidencia de la República y la Gubernatura. Bastaría con recordar los resultados del 2018, ya que en esa elección presidencial, la senaduría la ganaron la maestra Bertha Alicia Caraveo, una perfecta desconocida en la calle, con Cruz Pérez Cuéllar como segunda formula, que obtuvieron 540 mil votos, el 36.2%, contra los panistas Gustavo Madero y Rocío Reza, que lograron 449 mil votos, una diferencia de 90 mil votos.
Así que es por eso que no se debe de comparar la votación que se da en una elección presidencial con una donde se elige Gobernador.
Pero además de eso, si se toma la elección del 2024, como la tabla para medir “la posibilidad del 2027”, entonces lo que hay que hacer, es contabilizar solo lo que ocurrió con los resultados locales en las alcaldías, donde el PAN obtuvo 424 mil votos, el PRI 156 mil sufragios como aliado de Acción Nacional y Morena logró 616 mil, con una votación histórica en Juárez.
En esa elección el PAN ganó 17 alcaldías, el PRI como su aliado, ganó 20 y Morena 14.
En diputaciones locales, en ese año el PAN logró 408 mil sufragios, el PRI como aliado del PAN contribuyó con otros 162 mil votos, para un total de 570 mil, mientras que Morena consiguió 637 mil votos, la mayoría de ellos obtenidos en Ciudad Juarez.
Cuando se habla de la influencia que puede tener el humor social en una votación o lo que es peor, hablar de lo que pudiera estar presente en el imaginario colectivo a 17 meses de distancia, es un absurdo y tratar de comparar las circunstancias 2016, con las 2018, con las del 2021, y las del 2024, para extrapolarlas al 2027, de plano es tener sobre la fantasía.
Lo que si se puede hacer, es solamente hacer el análisis estadístico actual, el cual indica la ventaja del PAN con o sin el PRI como aliado, pero, faltan 17 meses, o dicho de otra forma, estamos a 532 días del 2027 y todavía pueden pasar muchas, muchas cosas.
RUMBO AL 2027.
LaJiribilla.com.mx
César Luis Ibarra y Luis Manuel Ibarra

