A través de actividades como los llamados “confesionarios”, la presidenta de Renace y Vive Mujer, Rocío Sáenz, promueve espacios seguros donde las mujeres pueden compartir sus vivencias de violencia y trazar rutas de recuperación emocional. Según explicó, estas dinámicas permiten que las participantes identifiquen situaciones de abuso que muchas veces se normalizan por factores culturales, y comiencen a construir herramientas para hacerles frente emocional, sino que también comienzan a construir un plan de acción: se plantean preguntas como “¿Qué puedo hacer?”, “¿A dónde puedo acudir?”, y “¿Con quién puedo contar?”. Sáenz subrayó que estos espacios funcionan como una forma de terapia colectiva y alternativa, especialmente valiosa en contextos donde no siempre se tiene acceso inmediato a atención psicológica profesional.
Añadió que desde la asociación se promueve una cercanía real con las comunidades, especialmente con grupos de mujeres que buscan un entorno seguro para reconstruirse. A través de dinámicas grupales, escucha activa y acompañamiento, Renace y Vive Mujer busca no solo reconocer el dolor, sino también transformar esas vivencias en fuerza, redignificación y estrategias personales de protección y recuperación.


