Ante el posible cierre del Puente Internacional Córdova-Américas al transporte de carga en 2027, la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (CANACAR) y un grupo de senadores estadounidenses enviaron una carta a la Administración General de Servicios (GSA, por sus siglas en inglés) para solicitar que esta decisión sea suspendida mientras no exista un análisis técnico que valore sus implicaciones económicas, logísticas y sociales en la región fronteriza.
El vicepresidente regional de CANACAR, Manuel Sotelo Suárez, señaló que ya iniciaron gestiones para ampliar el diálogo con más legisladores estadounidenses, así como con autoridades de los tres niveles de gobierno y representantes del sector privado en ambos lados de la frontera, ya que consideran urgente visibilizar las consecuencias que tendría esta medida sobre la actividad económica de la zona, entre ellas la reducción en el número de exportaciones, la posible migración de empresas y el recorte de garitas que actualmente permiten agilizar el flujo de mercancías.
Entre las posibles alternativas que se han contemplado está la redistribución del tránsito de carga hacia los cruces Zaragoza, San Jerónimo-Santa Teresa y Guadalupe-Tornillo, sin embargo, trasladar las operaciones a estos puntos generaría un incremento significativo en los costos logísticos debido a su ubicación más alejada de los centros de producción y distribución, además de que estas rutas carecen de la infraestructura y capacidad operativa necesarias para procesar un volumen mayor de vehículos de carga, lo que podría provocar retrasos y congestión, según advirtió el líder transportista Sotelo Suárez.


