Durante la misa dominical en la Catedral de Ciudad Juárez, el obispo José Guadalupe Torres llamó a los fieles a reflexionar sobre la parábola del hijo pródigo y reconoció que, al igual que los dos hijos de la historia bíblica, todos en algún momento nos perdemos en el egoísmo, el pecado o la arrogancia. Sin embargo, destacó que Dios nunca abandona a las personas y siempre sale a su encuentro con amor y misericordia. El obispo subrayó que la humanidad actual también refleja estas actitudes de pérdida a través de la violencia, las guerras, la corrupción y las injusticias. Ante ello, invitó a la comunidad a fortalecer la fe, la esperanza y la caridad como virtudes que permiten regresar al Padre y experimentar el gozo del perdón y el reencuentro con Dios.




