Durante la misa celebrada en la Casa del Migrante, el obispo José Guadalupe Torres Campos exhortó a la comunidad a no ser indiferente ante los clamores de los migrantes y refugiados, recordando que en ellos también se manifiesta la voz de Dios. En el marco de la 111 Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2025, destacó que esta fecha invita a reflexionar sobre el lema propuesto por el papa Francisco: “Migrantes, misioneros de esperanza”, como un llamado a reconocer la dignidad y el testimonio de fe de quienes dejan atrás su hogar en busca de un futuro mejor.
El prelado enfatizó que todos los creyentes son peregrinos en camino, una iglesia en movimiento guiada por la esperanza, ya que Dios habla a través de los acontecimientos cotidianos al subrayar que la migración no solo representa una realidad social, sino también un signo espiritual que impulsa a vivir la solidaridad y la fe. También invitó a los presentes a ser portadores de esperanza y acogida, especialmente hacia quienes se encuentran lejos de su tierra.




