La tensión ha regresado a los patios de venta de autopartes usados. Integrantes de la Unión de Yonkeros de Ciudad Juárez expresaron su preocupación ante los recientes operativos realizados por autoridades, los cuales —aseguran— se han llevado a cabo con una actitud que despierta recuerdos amargos de años en que varios empresarios del sector fueron víctimas de extorsiones y secuestros bajo el pretexto de supuestas revisiones.
El dirigente del gremio, Héctor Lozoya, señaló que los empresarios del ramo no se oponen a los operativos de inspección, pero exigen transparencia, respeto y protocolos claros que eviten situaciones de abuso o intimidación. De acuerdo con el líder, algunos procedimientos han generado inquietud debido a la cantidad de preguntas, la insistencia en obtener datos personales y la manera en que algunos inspectores se conducen, lo que ha despertado la sospecha de que puedan repetirse viejas prácticas que dañaron profundamente al sector.
Lozoya subrayó que los yonkeros han mostrado disposición para colaborar con las autoridades, siempre que las visitas se realicen con autorización del propietario del negocio, presencia de testigos y notificación previa a la Unión, a fin de garantizar que el proceso sea legítimo y que no se vulneren los derechos de los comerciantes.
En contexto, el gremio de los yonkeros ha sido históricamente uno de los más golpeados por la inseguridad. Durante la última década, varios empresarios fueron secuestrados o extorsionados por grupos que simulaban ser funcionarios públicos. Desde entonces, la Unión ha trabajado en la regularización de establecimientos, control de inventarios y registro de piezas, buscando legitimarse como un sector formal y confiable dentro de la economía fronteriza.
Hoy, ante los nuevos operativos, el temor vuelve a aflorar. Los comerciantes piden garantías y acompañamiento institucional para evitar que los viejos fantasmas regresen a una industria que genera miles de empleos y forma parte esencial del tejido económico popular de Ciudad Juárez.




