Con cantos, oración y espíritu de unidad, comenzó en esta frontera el Congreso Nacional de Evangelismo 2025, uno de los encuentros cristianos más importantes del país, que por primera vez se celebra en Ciudad Juárez. La regidora por Morena, Sandra García Ramos, destacó que este acontecimiento marca un momento histórico para la comunidad evangélica y para la ciudad, al convertirse en sede de un evento que promueve la fe, la solidaridad y el servicio hacia los demás.
La edil señaló que después de muchos años de realizarse en otras regiones del país, los organizadores aceptaron venir por primera vez a Juárez, reconociendo su carácter hospitalario y su creciente papel como ciudad promotora de paz. El encuentro reúne a líderes, pastores, misioneros, iglesias e institutos bíblicos de toda la República, quienes durante una semana participarán en conferencias, foros de capacitación y jornadas de evangelismo comunitario.
Previo al arranque de las actividades religiosas, se llevó a cabo una feria de servicios y salud en la Plaza Juan Gabriel, donde cientos de juarenses recibieron apoyos alimentarios, atención psicológica y orientación espiritual, además de escuchar mensajes de esperanza centrados en el amor al prójimo y la reconciliación.
García Ramos agradeció el respaldo del alcalde Cruz Pérez Cuéllar y de la presidenta del DIF, Rubí Enríquez, por abrir las puertas de la ciudad a un evento que combina la dimensión espiritual con el bienestar social. Asimismo, destacó que este congreso no solo nutre la fe, sino que también impulsa el turismo religioso, con una derrama económica calculada en 28 millones de pesos y la asistencia de más de cinco mil visitantes.
Durante la semana se abordarán temas como el evangelismo infantil, en redes sociales, social y uno a uno, reflejando el compromiso de las iglesias cristianas con un mensaje que trasciende los templos para llegar a las calles, los hogares y los corazones de las familias juarenses.
Con este encuentro, Ciudad Juárez se convierte en un faro espiritual en el norte del país, demostrando que la fe también puede transformar comunidades y generar esperanza en medio de los desafíos sociales.




