A veces, un solo gesto basta para encender la esperanza. En las oficinas del Gobierno del Estado en Ciudad Juárez, la subsecretaria de Desarrollo Humano y Bien Común, Austria Galindo, protagonizó uno de esos actos que trascienden el protocolo: la entrega de una silla de ruedas y apoyos alimentarios a Gabriela Delgado Ambriz, esposa de Santos Caldera Hernández, un hombre que perdió sus brazos y piernas hace un año, pero no la fe.
El encuentro fue mucho más que la entrega de un apoyo. Fue un momento de empatía genuina, donde las lágrimas, las palabras y las miradas se unieron en una escena de solidaridad profunda. Austria Galindo escuchó con atención el relato de Gabriela, una madre que ha enfrentado la adversidad con valentía, cuidando de su esposo enfermo y de su hija de 10 años, en medio de carencias y sin otra fuerza que el amor por los suyos.
Desde el inicio de la pandemia, Santos comenzó a padecer insuficiencia renal; las complicaciones médicas lo llevaron a perder sus extremidades y a depender completamente de los cuidados de su esposa. Sin empleo estable y con una pensión mínima, la familia —que vive en el fraccionamiento Senderos de San Isidro— sobrevive con lo esencial, sostenida por la esperanza y la fe.
Conmovida por la historia, Austria Galindo reafirmó su compromiso con los más vulnerables y anunció que la Subsecretaría les brindará acompañamiento integral, incluyendo apoyo alimentario, transporte y gestión de servicios básicos como predial y agua. Su mensaje fue claro: el gobierno debe estar cerca de la gente cuando más lo necesita.
Durante el encuentro, Cecilia Andrade, representante del DIF Estatal en Juárez, ofreció la posibilidad de que Santos sea valorado para recibir prótesis y terapias de rehabilitación en los centros del organismo, con el fin de mejorar su movilidad y calidad de vida.
Gabriela no pudo contener las lágrimas. Agradeció con sencillez, diciendo que ese día sintió que alguien los miró, que no estaban solos. En medio de la rutina institucional, aquel acto recordó que la verdadera política social se construye con el corazón, con cercanía, y con gestos que devuelven la esperanza a quienes más la necesitan.
En un mundo donde muchas veces las cifras superan a las personas, el gesto de Austria Galindo recordó que la empatía sigue siendo la forma más humana de servir.




