En representación del obispo José Guadalupe Torres, el padre Jorge González presidió la misa dominical en el templo de Santa Margarita, donde invitó a la comunidad a reflexionar sobre el significado espiritual del templo, a propósito de la dedicación de la Basílica de Letrán. Durante la homilía, destacó la imagen del agua que brota del templo, descrita en la primera lectura del profeta Ezequiel, símbolo de vida y sanación, debido a que estas aguas dan vida y sanean todo lo que tocan, aludiendo al poder transformador de la presencia divina.
El sacerdote recordó que el templo no es solo un edificio, sino la casa de Dios y el espacio donde los fieles se reúnen para escucharlo y encontrarse con Él de manera viva y real. Subrayó que la iglesia es un lugar que sostiene y fortalece espiritualmente a quienes la visitan, más allá de una construcción física, ya que el templo es donde Dios habita y nos da vida, invitando a los asistentes a valorar la belleza y el sentido profundo de la casa de oración.


