Lo que comenzó como un acto sencillo de generosidad se transformó, con el paso de los años, en una de las tradiciones más entrañables de la ciudad. Hace más de ocho décadas, un grupo de niños acudió a la estación central de bomberos para pedir un juguete. El entonces comandante Leonardo Solís Barraza no contaba con regalos, pero los invitó a volver en Nochebuena y, fiel a su palabra, los esperó con obsequios. Aquel gesto marcó el inicio de “Santa Bomberos”, explicó el director de Protección Civil, Sergio Rodríguez
Hoy, esa semilla de amor al prójimo se ha multiplicado de manera extraordinaria. De los primeros diez juguetes, la cifra se ha convertido en una movilización masiva que el año pasado permitió entregar alrededor de 22 mil obsequios y que, para esta Navidad, proyecta acercarse a los 30 mil. Afuera de la estación, las filas dan cuenta de la esperanza de miles de niñas y niños que, en muchas ocasiones, provienen de hogares donde la economía obliga a decidir entre la cena de Nochebuena o un regalo.




