En una defensa frontal y sin matices, la regidora de Morena, Patricia Mendoza, respondió a los señalamientos del regidor panista Alejandro Jiménez Vargas, a quien acusó de ejercer violencia de género durante el debate político en Cabildo, al considerar que sus expresiones la vulneraron de manera directa como mujer, activista feminista y representante popular.
La regidora calificó al edil del Partido Acción Nacional como “un descortés” y afirmó que durante su intervención se sintió violentada, al señalar que se trata de “un hombre sin sensibilidad política, cordialidad política”, a quien pidió que “sea cordial” y que “no sea protagonista” en sus turnos de participación, al considerar que sus expresiones no aportan al bienestar de la población.
Mendoza sostuvo que los comentarios del regidor panista rebasaron el debate político y se colocaron en el terreno de la violencia de género, al afirmar que “nos vulnera, nos violenta”, y agregó que le genera “mucha lástima” la actitud asumida por su homólogo, a quien describió como “una persona tan ocurrente y tan descortés”.
La regidora explicó que el origen del enfrentamiento se dio durante una sesión de Cabildo en la que presentó un exhorto que calificó como “muy sensible, muy necesario y con mucha sensatez”, mismo que, dijo, fue descalificado por Alejandro Jiménez al asegurar que ella no tiene oficio político. Ante ello, respondió que “yo podría decir que es violencia de género lo que él está haciendo”, además de reiterar que al regidor “le falta mucha sensibilidad y mucha cordialidad política”.
En su posicionamiento, Patricia Mendoza defendió su trayectoria y su contacto directo con la ciudadanía, al señalar que no se mantiene alejada de la realidad social. “Yo ando en las rutas, yo ando en el súper, soy una mujer que va al supermercado y que va caminando y que hago mis compras sin la necesidad de un automóvil porque tomo los camiones”, afirmó, al tiempo que reprochó que el regidor “no sabe, no nos conoce, pero sí nos vulnera, nos violenta”.
La regidora también rechazó los señalamientos hechos en la previa de Cabildo, donde, dijo, se insinuó que su presencia en el cargo obedece a ocurrencias y falta de preparación. Ante ello, respondió con firmeza: “Cálmese compañero, yo tengo el trabajo del quehacer político desde los 90”, subrayando que su participación pública no es improvisada.
Finalmente, Mendoza se asumió de manera abierta como una mujer con convicciones claras, al afirmar: “Soy activista, soy feminista y soy política”, dejando en claro que no permitirá que descalificaciones personales ni actitudes misóginas desplacen el fondo de los temas que, aseguró, están orientados al bienestar de toda la población, no solo de mujeres, niñas y niños, sino de la sociedad en general. La violencia de género en espacios políticos ha sido señalada de manera reiterada por organizaciones civiles y legisladoras como una práctica que busca desacreditar, minimizar o silenciar la participación de las mujeres en la vida pública, mediante ataques personales que sustituyen el debate de ideas.




