La presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo que México vivió durante décadas bajo un partido de Estado encabezado por el PRI, el cual mantuvo un régimen autoritario que reprimió de forma sistemática los intentos de organización democrática. Si bien reconoció que en ese periodo se impulsaron avances sociales relevantes, subrayó que el control político se extendió posteriormente a los dos sexenios del PAN, etapa que, afirmó, traicionó la promesa de un cambio democrático y estuvo marcada por episodios como el desafuero de 2005 y el fraude electoral de 2006.
La mandataria explicó que, tras la Revolución Mexicana, el partido oficial se integró plenamente al Estado al incorporar a sindicatos, sectores empresariales y trabajadores. En ese contexto se consolidaron derechos sociales como la creación del IMSS, el ISSSTE y la educación pública; sin embargo, señaló que el régimen no permitió la democracia sindical ni la disidencia política. Recordó la represión contra movimientos ferrocarrileros, electricistas, magisteriales y médicos.
Sheinbaum añadió que, aunque en años posteriores se impulsaron reformas políticas que ampliaron la participación electoral, estas fueron resultado de la presión social y no de concesiones del poder. Finalmente, afirmó que con los gobiernos de Carlos Salinas de Gortari se consolidó la alianza entre PRI y PAN, a la que denominó PRIAN, y recordó el intento de impedir la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador en 2006, así como el fraude electoral que, dijo, derivó en una amplia movilización y en la organización de un movimiento de resistencia política.


