El secretario general de Gobierno, Santiago de la Peña, expuso que los estados del norte de México y del sur de Estados Unidos mantienen una relación que va más allá de una frontera política, al compartir dinámicas sociales, económicas y de seguridad. Desde esta perspectiva, planteó que los problemas vinculados a la delincuencia organizada afectan por igual a las comunidades de ambos lados, lo que obliga a replantear la forma en que se enfrentan estos fenómenos y a asumirlos como retos comunes.
El funcionario advirtió que las estructuras criminales no reconocen límites territoriales y operan de manera transnacional, por lo que las acciones aisladas resultan insuficientes. Bajo este argumento, consideró necesario intensificar la colaboración entre autoridades mexicanas y estadounidenses para contener la violencia, desarticular redes delictivas y garantizar que quienes provocan daño social enfrenten procesos de justicia, a partir de estrategias coordinadas y de intercambio efectivo de información.




