Lo que hizo Bad Bunny, los antiguos griegos lo llamaban parresia…
Déjeme le explico que significa:
en la entrega de los Grammys, Bad Bunny recibió el premio al mejor álbum urbano, subió al escenario tomó el micrófono, y antes de agradecer a su equipo o a su disquera, lanzó un mensaje directo contra el ICE y contra la deshumanización de las personas migrantes.
En un evento transmitido globalmente, desde el centro mismo de la industria del espectáculo; y a esto los griegos lo llamaban parresia.
La parresia no es simplemente opinar, en la tradición política griega no es simplemente opinar, es decir, una verdad incómoda frente al poder, asumiendo aparte un riesgo personal por decirla.
tiene tres elementos muy claros.
por ejemplo, primero, una asimetría de poder;
segundo, un mensaje que incomoda al orden dominante, en este caso, al gobierno de Donald Trump, y
tercero, la disposición a pagar un costo por hablar.
y es que Bad Bunny no habla desde la marginalidad, habla desde una de las plataformas más protegidas, más lucrativas, pero también más vigiladas del planeta, y precisamente por eso, romper la neutralidad política esperada hoy del espectáculo tiene peso, mucho peso, sobre todo, cuando todos sabemos que muy probablemente, Donald Trump va a tuitear sobre esto.
Se espera que un artista agradezca, sonría, no incomode a los patrocinadores, a las cadenas a las disqueras, que no incomode a los gobiernos, pero no se espera que señale con nombre propio a una agencia del estado estadounidense en uno de los momentos de mayor visibilidad de su carrera y el contenido del mensaje también importa y mucho, porque cuando Bad Bunny dice…
no está apelando a la empatía abstracta, esta rompiendo directamente con el lenguaje de deshumanización que permite justificar detenciones, deportaciones y violencia administrativa.
está disputando el marco moral desde el que el poder habla de los cuerpos migrantes.
en la Grecia Clásica, la parresia ocurría en la plaza pública, pero hoy ocurre en escenarios hipermediados, atravesados por algoritmos, contratos y marcas.
el escenario pop reemplazo a la Ágora y agárrese porque el próximo domingo, se viene el Super Bowl, con este hombre actuando allí.
Lo políticamente relevante de este gesto, no es que una celebridad opine, es que, incluso dentro de la industria del entretenimiento, todavía existe la posibilidad de decir una verdad incómoda frente al poder y eso, exactamente eso es parresia.



