En un recorrido por su vida y obra, se destacó la trayectoria de la poeta y enfermera Dolores Batista como un ejemplo de compromiso cultural y social para los pueblos indígenas. La exposición estuvo a cargo de la psicóloga social comunitaria Rosa Adriana Rivas Castillo, quien subrayó la relevancia de su trabajo en la preservación de la tradición rarámuri y en la defensa de la identidad comunitaria.
Dolores Batista nació en 1962 en Sisoguichi, municipio de Bocoyna, y tras estudiar Enfermería en Guadalajara regresó a su comunidad, donde transformó su hogar en un espacio de apoyo que funcionó como orfanato y escuela comunitaria. Además de su vocación en el ámbito de la salud, incursionó en la literatura como poeta, traductora y promotora social, dedicando esfuerzos a recopilar cuentos, mitos y leyendas para evitar la pérdida de la memoria oral rarámuri.
También asumió liderazgo en la Sierra Tarahumara al desempeñarse como comisaria y participar en proyectos vinculados a los derechos de los pueblos indígenas, además de integrarse al Consejo Consultivo Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas. Se recordó una frase atribuida a la autora sobre el papel de los rarámuris como pilares del mundo, entendida como una responsabilidad de resguardar la memoria, la naturaleza y la vida comunitaria. Pese a la discriminación que enfrentan muchas mujeres indígenas por hablar su lengua materna, Batista eligió escribir en rarámuri como un acto de reafirmación cultural y compromiso con su pueblo.




