En la misa dominical, el obispo José Guadalupe Torres exhortó a la comunidad a avanzar en el camino cuaresmal iniciado el Miércoles de Ceniza, invitando a profundizar en el misterio pascual mediante la oración, el ayuno y la limosna. Recordó que el primer domingo de Cuaresma conduce al desierto, espacio de silencio y soledad donde surgen dificultades y tentaciones, pero con la ayuda de Cristo es posible vencerlas.
Al reflexionar sobre el segundo domingo de Cuaresma, el obispo destacó el pasaje de la Transfiguración como un momento de gozo que sigue a la experiencia dura del desierto y de la cruz. Subrayó que, así como Jesús permitió a Pedro, Santiago y Juan vislumbrar su gloria, también los creyentes están llamados a sostener su fe desde el misterio de la cruz, confiando en que el camino de sacrificio conduce a la esperanza y a la vida nueva.
En la misa dominical, el obispo José Guadalupe Torres exhortó a la comunidad a avanzar en el camino cuaresmal iniciado el Miércoles de Ceniza, invitando a profundizar en el misterio pascual mediante la oración, el ayuno y la limosna. Recordó que el primer domingo de Cuaresma conduce al desierto, espacio de silencio y soledad donde surgen dificultades y tentaciones, pero con la ayuda de Cristo es posible vencerlas.
Al reflexionar sobre el segundo domingo de Cuaresma, el obispo destacó el pasaje de la Transfiguración como un momento de gozo que sigue a la experiencia dura del desierto y de la cruz. Subrayó que, así como Jesús permitió a Pedro, Santiago y Juan vislumbrar su gloria, también los creyentes están llamados a sostener su fe desde el misterio de la cruz, confiando en que el camino de sacrificio conduce a la esperanza y a la vida nueva.




