En una postura política poco común y con fuerte carga simbólica, el alcalde Cruz Pérez Cuéllar reafirmó su abstención de voto respecto a la modificación menor de uso de suelo para la Torre Centinela, decisión que ya había tomado durante la Sesión Ordinaria de Cabildo número 27. El edil juarense explicó que su voto no representa desinterés, sino un acto de inconformidad institucional ante la falta de avances reales en la obra que impulsa el Gobierno del Estado.
Durante la sesión de Cabildo, Pérez Cuéllar se abstuvo de participar en la votación como una forma de protesta política, señalando que el proyecto —anunciado como el mayor centro de inteligencia y vigilancia del estado— no presenta avances visibles que justifiquen nuevas aprobaciones o modificaciones.
“Espero que sí se concluya; sin embargo, es una especie de voto de protesta porque van muy lentos”, expresó el alcalde, marcando distancia del optimismo estatal sobre los tiempos de entrega.
Su abstención fue interpretada por algunos regidores como un gesto de desacuerdo con la conducción del proyecto y con el discurso oficial del Gobierno del Estado, que recientemente, a través de su representante Carlos Ortiz Villegas, aseguró que la torre quedará lista entre marzo y abril de 2026, con el equipamiento ya adquirido y listo para instalarse.
La postura del alcalde pone en evidencia las tensiones institucionales entre los gobiernos estatal y municipal, especialmente en temas relacionados con seguridad pública y grandes proyectos de infraestructura.
Mientras la administración estatal insiste en que la Torre Centinela transformará la vigilancia y la coordinación de fuerzas en la frontera, el gobierno municipal reclama transparencia, eficacia y resultados tangibles.
Cabe recordar que la obra, iniciada con altas expectativas, tenía originalmente como fecha de conclusión octubre de 2025, pero su avance se ha visto afectado por retrasos técnicos y climáticos, según informes oficiales.


