Durante la primera misa dominical del año, el arzobispo Constancio Miranda Weckmann llamó a los fieles a mantenerse firmes en su fe en Cristo y a asumirla como una guía de vida que se traduzca en responsabilidad con los demás, especialmente con los sectores más vulnerables.
En la oración de los fieles, el jerarca católico pidió por quienes aún no han descubierto “el gozo de la fe”, al tiempo que exhortó a que la Iglesia sea un espacio de acogida y acompañamiento. “Para que se mantenga fiel a su fe, fiel a su fe en Cristo, el Hijo de Dios”, expresó ante la comunidad reunida.
Miranda Weckmann también elevó una plegaria por el Papa León XIV, por él mismo como arzobispo, así como por obispos y sacerdotes, para que sean “guías sabios” que, con dulzura y responsabilidad, ayuden a las personas a acoger a Cristo en su vida.
En su mensaje incluyó a la niñez, tanto a quienes viven en alegría como a aquellos que enfrentan pobreza o abandono, además de recordar a enfermeras, enfermeros y a las personas bajo su cuidado, reconociendo su labor y vocación de servicio. Finalmente, el arzobispo invitó a los creyentes a recordar su llamado espiritual y a vivirlo de manera activa: “Por cada uno de nosotros que hemos sido llamados de las tinieblas a la luz admirable de Cristo”, concluyó, pidiendo que el nuevo año esté marcado por la fe, la solidaridad y la esperanza.




