Durante la celebración del quinto domingo de Cuaresma, el obispo Jose Guadalupe Torres, recordó que Dios no desea la muerte del pecador, sino que viva y se arrepienta, en un mensaje centrado en la conversión y la esperanza. A lo largo de este tiempo litúrgico, se ha recorrido un camino espiritual que invita a los fieles a renovar su bautismo, evocando pasajes como las tentaciones de Jesús en el desierto y su transfiguración en el monte, donde se reafirma el llamado a escuchar al Hijo de Dios.
Asimismo, se destacó el sentido bautismal de los recientes domingos, con símbolos como el agua viva en el encuentro con la samaritana y la luz de Cristo manifestada en la curación del ciego de nacimiento. En este contexto, se subrayó la frase central del Evangelio: “Yo soy la resurrección y la vida”, con la que Jesús se presenta como fuente de vida plena, verdad y camino para los creyentes.



