El gobierno de Donald Trump anunció nuevas directrices migratorias que buscan endurecer los procesos para obtener la residencia permanente en Estados Unidos, obligando a la mayoría de los solicitantes de Green Card a concluir sus trámites desde sus países de origen. La medida fue impulsada por el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS), bajo el argumento de cerrar vacíos legales que permitían a algunos migrantes permanecer dentro del país mientras regularizaban su situación migratoria.
Las nuevas disposiciones establecen que el ajuste de estatus migratorio contemplado en la Sección 245(a) de la Ley de Inmigración y Nacionalidad deberá realizarse, por regla general, fuera del territorio estadounidense. Con ello, quienes busquen obtener la residencia legal permanente tendrán que regresar a su país para completar entrevistas, revisiones y la emisión de la visa de inmigrante a través del Departamento de Estado antes de reingresar como residentes permanentes.

El director de USCIS, Joseph Edlow, afirmó que la administración Trump pretende reforzar la diferencia entre la estancia temporal y la residencia definitiva en Estados Unidos. La política impactaría principalmente a estudiantes, trabajadores temporales y personas con visas de turista que pretendan modificar su estatus migratorio sin abandonar el país.


