La presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, abordó de manera contundente la postura de su gobierno respecto a la relación bilateral con los Estados Unidos, marcando una línea clara de defensa de la soberanía nacional y rechazando cualquier intento de injerencia extranjera.
Durante su intervención, la mandataria se refirió a las declaraciones vertidas por el exembajador Ken Salazar en torno a la detención de Ismael “El Mayo” Zambada, minimizando los señalamientos de supuestos vínculos gubernamentales con el crimen organizado. Sheinbaum Pardo enfatizó que el propio exdiplomático reconoció en declaraciones posteriores no contar con pruebas que involucren a gobernadores ni al exmandatario Andrés Manuel López Obrador, a quien se empeña en llamar “Presidente López Obrador”, en actividades ilícitas, desestimando las versiones periodísticas que buscaban sugerir lo contrario, a pesar de las acusaciones de un juzgado del distrito sur de California en los estados unidos.
La jefa del Ejecutivo Federal un tanto molesta, fue categórica al señalar que la administración de López Obrador no mantuvo nexos con la delincuencia armada, una directriz que, aseguró, se mantiene vigente en su propio mandato. Afirmó que la estrategia actual se basa en el cumplimiento estricto de la ley y el combate frontal a las organizaciones criminales, marcando una diferencia sustancial con los pactos que caracterizaron a los gobiernos de periodos anteriores. Asimismo, atribuyó los ataques recientes y las declaraciones sin fundamento a resentimientos de figuras políticas del pasado, cuyas acciones legislativas o aspiraciones diplomáticas frustradas nublaron su juicio frente a la opinión pública


