El presidente de la Unión Ganadera Regional de Chihuahua, Álvaro Bustillos Fuentes, lanzó una seria advertencia ante las posibles consecuencias sociales que podría desatar la reforma a la Ley de Aguas impulsada a nivel federal. Señaló que la falta de diálogo con los productores tiene al sector al borde del hartazgo y acusó a los legisladores, especialmente a los de Morena, de ignorar las demandas del campo.
Bustillos calificó la propuesta como una reforma agraria encubierta, afirmando que despoja a los ganaderos del patrimonio que representan sus pozos y los derechos de agua ligados a sus predios.
Durante su declaración, el líder ganadero explicó que la UGRCH ha participado en mesas de trabajo desde la publicación del proyecto, sin embargo, consideró inaceptable que la iniciativa pretenda impedir a los productores heredar, transmitir o comercializar el agua, lo que —advirtió— dejaría sin valor sus activos.
A esta situación se suman múltiples crisis que, según dijo, colocan al sector en “la peor tormenta de la historia”: una sequía que no se veía desde hace cuatro décadas, el riesgo sanitario por el gusano barrenador, el cierre de la frontera derivado de esa contingencia, los problemas arancelarios y una reforma hídrica que agrava aún más el panorama.
Bustillos también expresó indignación porque en el nuevo presupuesto federal se asignaron “cero pesos” para atender la emergencia del gusano barrenador, dejando al campo sin respaldo ante una amenaza que podría devastar la producción.Ante todo este escenario, Bustillos hizo un llamado enérgico a los diputados federales de Chihuahua a recuperar la representatividad y escuchar a los productores antes de que la situación escale. Aseguró que la falta de respuesta ha generado un profundo malestar entre quienes dependen del campo para vivir y advirtió que, si no se abren mesas de trabajo y se corrigen los vacíos en la propuesta de reforma, podrían generarse consecuencias graves.




