Ciudad Juárez.- La negativa de ingreso a un joven con autismo, sobreviviente de cáncer, encendió una denuncia por presunta exclusión educativa contra la Preparatoria Hermanos Escobar, luego de que la líder de la comunidad apache chiricahua en Ciudad Juárez, Alicia Flores, advirtiera que recurrirán ante las autoridades competentes para impugnar la decisión y defender el derecho constitucional del estudiante a recibir educación.
Flores calificó la situación como grave, al señalar que el joven y su madre habrían recibido distintas respuestas durante el proceso para buscar su incorporación al plantel, desde la supuesta falta de condiciones para atender a una persona neurodivergente hasta la recomendación de buscar una institución especializada y, finalmente, la negativa de aceptarlo.
El caso adquiere mayor sensibilidad debido a que el joven no solamente enfrenta una condición dentro del espectro autista, sino que además sobrevivió al cáncer después de someterse a cirugías y tratamientos de quimioterapia, por lo que su familia busca garantizarle continuidad académica y las herramientas necesarias para desarrollar una vida independiente en el futuro.
De acuerdo con Alicia Flores, la madre del estudiante es una mujer sola que enfrenta además las dificultades económicas, médicas y de traslado que implica encontrar instituciones especializadas, debido a que la oferta educativa dirigida específicamente a personas neurodivergentes es reducida y, en el sector privado, puede resultar económicamente inaccesible.
La representante de la comunidad apache chiricahua sostuvo que no puede condicionarse el acceso a la educación únicamente por una condición de neurodivergencia y anunció que el caso será llevado ante las instancias correspondientes para solicitar una revisión de la negativa y determinar si existe una vulneración a los derechos educativos y de inclusión del joven.
Flores informó que acompañará personalmente a la familia en el proceso de inconformidad, debido a que muchas madres y padres desconocen que determinadas decisiones tomadas por instituciones educativas pueden ser cuestionadas o denunciadas ante las autoridades cuando consideran afectados los derechos de sus hijos.
Advirtió que esta falta de información tiene mayor impacto dentro de algunas comunidades indígenas, donde las familias pueden desconocer los mecanismos institucionales de defensa, además de enfrentar barreras sociales, económicas y culturales que dificultan presentar una queja.
A esto se suma, señaló, el temor de algunos padres a posibles represalias o a que una denuncia termine cerrando todavía más las oportunidades educativas para sus hijos, circunstancia que provoca que numerosos casos permanezcan sin hacerse públicos.
La dirigente sostuvo que el objetivo no es generar privilegios, sino exigir que niños y jóvenes neurodivergentes puedan acceder a posibilidades reales de formación académica bajo condiciones de inclusión y respeto.
El caso de Hermanos Escobar, señaló Flores, refleja una problemática que puede extenderse a otras familias que buscan espacios escolares para hijos con autismo u otras condiciones de neurodivergencia y que encuentran planteles sin infraestructura, personal capacitado o mecanismos suficientes de inclusión.
La dirigente consideró insuficiente que la única respuesta sea canalizar a los estudiantes hacia escuelas especiales, particularmente cuando existen pocos espacios disponibles, largas distancias entre los planteles y los hogares, además de costos que muchas familias simplemente no pueden cubrir.
La preocupación aumenta conforme estos jóvenes se acercan a la vida adulta, ya que la educación representa una herramienta indispensable para adquirir conocimientos, habilidades laborales y autonomía económica.
Para las familias, interrumpir la preparación académica puede significar limitar las posibilidades futuras de integración laboral y autosuficiencia de sus hijos, especialmente cuando existen también antecedentes médicos que requieren cuidados adicionales.
Alicia Flores hizo un llamado a madres y padres de familia, particularmente dentro de la comunidad apache chiricahua, para informarse sobre los mecanismos disponibles cuando consideren que a sus hijos se les está negando injustificadamente el acceso a la educación.
Explicó que muchas familias desconocen que pueden recurrir ante autoridades educativas y organismos encargados de proteger derechos para solicitar la revisión de decisiones que consideren discriminatorias o contrarias a los principios de inclusión.
En el caso del joven autista sobreviviente de cáncer, la comunidad indígena anunció que buscará llevar el procedimiento hasta las instancias correspondientes para que la negativa de ingreso sea revisada y se determine la responsabilidad que, en su caso, pudiera existir.
La exigencia, señaló Flores, es que la condición neurológica o médica de un estudiante no se convierta automáticamente en una puerta cerrada a su preparación académica.
El caso ahora podría pasar de una negativa administrativa dentro de un plantel educativo a una controversia ante autoridades, donde se deberá establecer si la Preparatoria Hermanos Escobar cuenta con razones legalmente justificadas para rechazar el ingreso o si la decisión vulneró los derechos educativos y de inclusión del joven.
UTCJ lleva la formación de sus paramédicos a las calles y brinda atención de emergencias a la comunidad
Ciudad Juárez.- La Universidad Tecnológica de Ciudad Juárez (UTCJ) fortalece su compromiso social y académico al incorporar su ambulancia institucional a la atención de emergencias médicas en beneficio de la comunidad, permitiendo además que estudiantes de la carrera de Paramédico consoliden su preparación profesional en escenarios reales y bajo supervisión especializada.
La unidad médica de la institución ha respondido hasta el momento a 14 llamados de emergencia canalizados por el Centro Regulador de Urgencias Médicas (CRUM) mediante el sistema 911, además de brindar 17 atenciones médicas directas, informó Mauricio Rodríguez Padilla, director de las carreras del área de la Salud de la UTCJ.
La participación de la ambulancia representa una de las acciones más importantes de vinculación social de la universidad, al extender la formación académica más allá de las aulas y convertir el conocimiento adquirido por las y los estudiantes en atención prehospitalaria que puede marcar una diferencia para quienes enfrentan una situación de emergencia.
En cada servicio participan alumnas y alumnos de la carrera de Paramédico que realizan su servicio social, siempre acompañados y supervisados por docentes y personal capacitado, lo que permite combinar responsabilidad, experiencia práctica y protocolos de atención médica.
La estrategia fortalece la preparación de los futuros profesionistas de la salud al enfrentarlos a escenarios reales en los que deben aplicar procedimientos de valoración, estabilización, primeros auxilios y atención prehospitalaria, con el respaldo de personal experimentado.
La ambulancia de la UTCJ no limita su operación al interior del campus, ya que también participa en eventos externos, actividades comunitarias, visitas industriales y capacitaciones, ampliando de esta manera los espacios donde los estudiantes pueden desarrollar habilidades técnicas y humanas.
Este esquema permite que la institución consolide una formación integral, en la que el alumnado no solamente adquiere conocimientos médicos y operativos, sino también valores fundamentales para el ejercicio de la atención de emergencias, como disciplina, sensibilidad, responsabilidad y vocación de servicio.
La coordinación con las autoridades encargadas de la atención prehospitalaria también fortalece la capacidad de respuesta en el sector donde se encuentra ubicada la universidad y representa un apoyo adicional para la comunidad.
La participación de la UTCJ en este modelo de atención es posible mediante la vinculación con el Centro Regulador de Urgencias Médicas, instancia responsable de coordinar y distribuir los servicios de emergencia que se reciben a través del número 911.
De esta manera, cuando existe una necesidad de atención y la unidad universitaria puede incorporarse al servicio, el CRUM realiza la canalización correspondiente dentro del esquema de regulación médica.
Para las y los estudiantes de Paramédico, cada servicio representa una experiencia formativa de alto valor, ya que les permite aplicar conocimientos adquiridos durante su preparación académica y familiarizarse con la dinámica real de una emergencia.
La atención prehospitalaria exige capacidad de reacción, toma de decisiones, manejo de protocolos y comunicación con pacientes y familiares, elementos que forman parte esencial de la preparación profesional de quienes en el futuro estarán directamente involucrados en la protección de la vida y la salud.
Al incorporar estas prácticas dentro de un entorno supervisado, la UTCJ fortalece la preparación de sus estudiantes y al mismo tiempo genera un beneficio tangible para la sociedad juarense.


