La exposición constante a celulares, redes sociales y videojuegos representa un nuevo reto para la salud mental de niñas, niños y adolescentes, debido a que estas herramientas pueden generar dependencia, aislamiento y dificultades para regular emociones, especialmente durante una etapa en la que el cerebro todavía se encuentra en desarrollo.

Durante su conferencia magisterial en el Teatro Gracia Pasquel, la coordinadora de la Unidad de Apoyo a la Salud Emocional y Psicológica, María Elena Medina, señaló que la adolescencia es un periodo de especial vulnerabilidad debido a que las áreas relacionadas con la toma de decisiones, el control de impulsos y la regulación emocional continúan madurando, por lo que el uso excesivo de tecnología puede incrementar determinados riesgos.
En ese sentido, la especialista explicó que la inteligencia artificial también comienza a ser utilizada por estudiantes como una fuente de apoyo emocional debido a que está disponible en todo momento y no genera juicios, de modo que padres, docentes, autoridades y las propias plataformas digitales deben participar en la prevención y detección temprana de problemas de salud mental.

Ante este escenario, destacó que la tecnología también puede utilizarse para ampliar la atención psicológica mediante herramientas de prevención e intervención, por lo que resulta necesario fortalecer el acompañamiento entre estudiantes, capacitar a docentes para detectar señales de riesgo y establecer mecanismos adecuados de canalización.



