La Secretaría Estatal de Salud llamó a padres de familia y docentes a no pasar por alto cambios persistentes en la salud de niñas, niños y adolescentes, debido a que algunas señales de alerta pueden requerir una valoración médica para descartar cáncer infantil y permitir que, en caso de existir la enfermedad, el tratamiento comience de manera oportuna.
La responsable estatal del Programa para la Prevención y Tratamiento del Cáncer en la Infancia y Adolescencia, Sandra Chávez Villa, explicó que entre los signos que deben vigilarse se encuentran fiebre continua sin causa aparente, cansancio constante, pérdida de peso, moretones o sangrados frecuentes, dolor persistente, cambios en la visión y la aparición de masas o inflamaciones.
La funcionaria aclaró que estos síntomas pueden presentarse por distintas enfermedades y no significan necesariamente la presencia de cáncer, por lo que corresponde a un profesional de la salud realizar la valoración, mientras que la detección temprana resulta determinante para iniciar el tratamiento y mejorar las posibilidades de recuperación.
Para reforzar esta vigilancia, los centros de salud cuentan con una cédula que permite identificar signos y síntomas de sospecha en menores de 18 años durante la consulta médica, de modo que los casos que requieren seguimiento son vigilados en un periodo aproximado de siete días y aquellos con alta sospecha son referidos oportunamente al Hospital Infantil de Especialidades de Ciudad Juárez.



