En representación del obispo, el padre Eduardo Hayen presidió la misa de la Divina Providencia ante cientos de fieles que se dieron cita para participar en las celebraciones de la Semana Santa, en un ambiente de fe y recogimiento.
Durante la celebración, el sacerdote bendijo diversos objetos religiosos como agua, escapularios, veladoras, biblias y rosarios, los cuales fueron llevados por los asistentes como parte de sus prácticas de devoción.
En la liturgia, se proclamó el pasaje del Evangelio según San Mateo que narra el momento en que Judas Iscariote acuerda entregar a Jesucristo por treinta monedas, así como la preparación de la cena de Pascua con sus discípulos.
Asimismo, reflexionó sobre la cercanía de la Pascua y el llamado a preparar el corazón como un espacio donde Cristo pueda habitar, destacando que este tiempo litúrgico invita a los creyentes a vivir con mayor profundidad el Triduo Pascual y la conmemoración del paso de Jesús hacia el Padre.



