En un acto que marca una ruptura definitiva y sin precedentes con el Ejecutivo Federal, la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, encabezó un multitudinario encuentro en el Centro de Convenciones de la capital, el cual lució abarrotado.
Desde el presídium, la mandataria estatal lanzó un discurso frontal y categórico en el que acusó al partido oficialista, Morena, de haber edificado un “absoluto narcogobierno” en el país, entregando el control territorial y las decisiones políticas al crimen organizado.
Ante un auditorio encendido, Campos inició su intervención con una autocrítica, reconociendo que al asumir la gubernatura apostó por mantener una relación institucional y funcional con la Federación, bajo la premisa de que los recursos e infraestructura fluirían sin importar las siglas partidistas. “Hoy, al día de hoy, les digo de todo corazón y con toda humildad que me equivoqué”, manifestó la gobernadora, al señalar que la respuesta del gobierno central fue una campaña permanente de descalificaciones y persecución política desde las conferencias matutinas, violentando su presunción de inocencia.


