A cuatro años del asesinato de los sacerdotes jesuitas Javier Campos Morales y Joaquín César Mora Salazar, así como del guía de turistas Pedro Palma, habitantes de Cerocahui, autoridades civiles y representantes de la Iglesia católica participaron en una jornada de memoria y reflexión para recordar el legado que dejaron en la Sierra Tarahumara, región donde durante décadas desarrollaron labores de acompañamiento comunitario y atención a grupos vulnerables.

La ceremonia incluyó una misa conmemorativa y una procesión por las calles de la comunidad, donde participaron integrantes de la Compañía de Jesús, pobladores de la zona y grupos de danzantes rarámuri, quienes a través de sus expresiones culturales se sumaron a las actividades encaminadas a promover mensajes de unidad, reconciliación y paz para los pueblos serranos.

Durante el encuentro también se destacó la importancia de mantener la atención sobre las condiciones que enfrentan las comunidades de la Sierra Tarahumara, debido a que persisten retos relacionados con el acceso a servicios básicos, atención médica, alimentación, educación y desarrollo social, aspectos que continúan dentro de las prioridades de distintas instituciones gubernamentales y organizaciones civiles que trabajan en la región.

Como parte de la conmemoración acudió la gobernadora Maru Campos, quien sostuvo encuentros con sacerdotes y representantes comunitarios para dialogar sobre la situación actual de los municipios serranos, además de conocer de primera mano algunas de las necesidades que permanecen en distintas localidades de esta zona del estado.

Actualmente el Gobierno del Estado mantiene programas permanentes en la Sierra Tarahumara mediante estrategias enfocadas en el combate a la pobreza, atención a la salud, fortalecimiento educativo y mejora de las condiciones de vida de las familias indígenas, acciones que forman parte de los esfuerzos institucionales para reforzar el tejido social en una de las regiones con mayores desafíos de desarrollo en Chihuahua.





