Con el objetivo de avanzar hacia una transformación de Ciudad Juárez bajo estándares internacionales de eficiencia, sostenibilidad y gestión urbana, Canacintra y AENOR anunciaron la firma de un convenio de colaboración que plantea establecer una ruta de trabajo para impulsar el modelo de smart city en la frontera.
Durante la reunión, representantes de ambas organizaciones destacaron que AENOR pondrá a disposición su experiencia internacional en materia de certificación, evaluación de procesos y gestión de ciudades, con la intención de acompañar tanto al sector empresarial como a las autoridades en la identificación de proyectos susceptibles de ser medidos, auditados y certificados.
Carlos Noé, representante de Canacintra, destacó que la visita de AENOR y el acuerdo de colaboración representan un avance para impulsar una ciudad inteligente mediante la coordinación entre iniciativa privada y los tres niveles de gobierno.
“Gracias a la visita de AENOR y al convenio, avanzamos hacia una ciudad inteligente y una colaboración con los tres niveles de gobierno”, señaló.
Por parte de AENOR se subrayó la disposición de contribuir con conocimiento técnico y experiencia internacional para apoyar a Ciudad Juárez en la certificación de procesos y en la implementación de mecanismos de gestión urbana.
“Es un honor ayudar a Juárez y poner a disposición nuestra experiencia para certificar y guiar gestiones urbanas”, expresó el representante de la organización.
De las certificaciones a una estrategia de ciudad
Uno de los planteamientos centrales es que la certificación no se limite a empresas afiliadas a Canacintra, sino que pueda convertirse en una herramienta para evaluar proyectos y servicios de impacto urbano, incluyendo aquellos desarrollados por gobiernos y organismos públicos.
La propuesta contempla establecer una ruta de mediano plazo que permita pasar de las guías y normas existentes a una ejecución con indicadores claros, mecanismos de verificación y seguimiento de resultados.
En este esquema, Canacintra fungiría como facilitador entre las necesidades del sector productivo, las autoridades y los organismos especializados, mientras que AENOR aportaría las metodologías y procesos de evaluación necesarios para determinar el cumplimiento de estándares.
Los participantes coincidieron en que certificar no debe considerarse un objetivo final, sino el punto de partida para establecer procesos de mejora continua y exigir mejores prácticas



