Tras el ataque armado que cobró la vida de tres agentes estatales en el municipio de Moris, la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPE) desplegó un operativo de alto alcance que, en su primera fase, permitió la captura de nueve presuntos integrantes de una célula delictiva, cinco de los cuales están identificados como objetivos prioritarios a nivel nacional por su presunta participación en hechos violentos dentro de la zona serrana.
El secretario de Seguridad Publica, Gilberto Loya, mencionó que intervención se desarrolló el pasado 9 de octubre bajo un esquema táctico coordinado por el C7, con el apoyo de helicópteros, drones, monitoreo satelital y presencia en tierra de más de 200 elementos estatales. Entre los detenidos destacan Rafael “N”, originario de Sonora, así como Adrián “N”, señalado como jefe de sicarios y partícipe directo en la agresión contra los agentes. También fue detenida su hermana, Michel Jimena “N”, junto con otros dos individuos con antecedentes por delitos federales y órdenes de aprehensión activas.
Todos ellos fueron vinculados a proceso por portación de armas de fuego, posesión de cartuchos, narcomenudeo y asociación delictuosa, por lo que Loya destacó que estas detenciones representan un golpe directo contra las estructuras criminales que operan en el denominado Triángulo Dorado y reiteró que no habrá tregua frente a quienes atenten contra la integridad de las fuerzas de seguridad.
Como parte de la segunda fase del operativo, se mantiene presencia permanente en la zona con 230 elementos de la SSPE, 75 unidades terrestres, drones tácticos y el helicóptero Bell 429, en coordinación con la Agencia Estatal de Investigación, la Fiscalía General del Estado, la Secretaría de la Defensa Nacional y la Guardia Nacional, lo que ha permitido extender los patrullajes a brechas y comunidades de difícil acceso.
Durante los últimos cinco días, esta vigilancia ha derivado en el aseguramiento de 17 vehículos, varios de ellos con reporte de robo vigente en entidades como Sonora, Chihuahua, Nuevo México, Texas y El Paso. De igual forma, al menos cinco de las unidades presentaban blindaje artesanal, alteraciones en números de serie e impactos por arma de fuego de alto calibre, así como símbolos e insignias presuntamente relacionados con grupos criminales.
Además del aseguramiento vehicular, el despliegue ha permitido el reforzamiento de puntos estratégicos con videovigilancia permanente a través de 80 cámaras enlazadas al sistema Centinela. Estos dispositivos, junto con sobrevuelos constantes y presencia táctica en tierra, han facilitado el rastreo de rutas utilizadas por células criminales, así como la identificación de patrones de movilidad que servirán para futuras intervenciones.


