Un trabajador del Instituto Chihuahuense de la Salud fue sancionado tras comprobarse que obtuvo indebidamente un medicamento oncológico valuado en 108 mil pesos, pese a no padecer cáncer ni tener registro médico que justificara su uso. La Auditoría Superior del Estado (ASE) fue la instancia que presentó la denuncia luego de detectar irregularidades en la entrega del fármaco, hecho que derivó en una resolución del Tribunal Estatal de Justicia Administrativa (TEJA).
El servidor público identificado con las iniciales A.V.CH., quien fungía como coordinador del Almacén del ICHISAL, se valió de una receta emitida a su nombre por un médico general de la misma institución, lo que le permitió sustraer el medicamento sin cumplir con los protocolos de diagnóstico correspondientes. La revisión de los expedientes clínicos confirmó que no existía ningún tratamiento oncológico prescrito ni para él ni para alguno de sus beneficiarios registrados.
Al concluir el proceso administrativo, la Quinta Sala Unitaria del TEJA estableció la existencia de una falta grave por peculado, acreditando que el servidor público hizo uso indebido de su posición dentro del instituto. El tribunal determinó la suspensión del trabajador por 90 días y le impuso la obligación de cubrir el monto total del medicamento adquirido de manera irregular.
El caso fue considerado por la Auditoría Superior como un precedente relevante en materia de control interno y combate a las conductas que vulneran la integridad del servicio público, particularmente en el sector salud, donde la transparencia y el manejo responsable de los insumos médicos resultan esenciales para garantizar la atención a los pacientes que realmente los requieren.


