Como parte de la estrategia estatal para eliminar la hepatitis C, la Secretaría de Salud ha realizado más de 155 mil pruebas rápidas desde 2020 y ha proporcionado más de 2 mil 100 tratamientos gratuitos a personas sin seguridad social, acciones que buscan detectar la enfermedad antes de que provoque daños irreversibles en el hígado y reducir las complicaciones asociadas con este padecimiento.
El coordinador del Programa Estatal de VIH e Infecciones de Transmisión Sexual, Antonio Guzmán Macías, explicó que las pruebas rápidas permiten identificar si una persona estuvo en contacto con el virus y, cuando el resultado es reactivo, se realiza un estudio de carga viral para confirmar si la infección permanece activa, de modo que los pacientes puedan acceder a un tratamiento antiviral con una efectividad de hasta el 98 por ciento cuando se detecta oportunamente.

El especialista advirtió que no atender la hepatitis C favorece que el virus continúe dañando el hígado de manera silenciosa durante varios años, por lo que el tejido sano comienza a sustituirse por cicatrices permanentes que reducen la capacidad del órgano para cumplir funciones esenciales como procesar nutrientes, producir proteínas y eliminar sustancias tóxicas del organismo.
Añadió que, conforme avanza la enfermedad sin tratamiento, aumentan las probabilidades de desarrollar cirrosis, insuficiencia hepática e incluso cáncer de hígado, padecimientos que pueden poner en riesgo la vida, por lo que insistió en que las personas con antecedentes de transfusiones antiguas, uso compartido de agujas o exposición a sangre contaminada acudan a los centros de salud para realizarse una prueba y recibir atención médica de forma gratuita.


