La violencia generada por grupos del crimen organizado mantiene la preocupación de las autoridades en Chihuahua, principalmente en regiones como la Sierra Tarahumara, donde se han registrado disputas entre organizaciones delictivas, extorsiones, cobro de piso y tráfico de personas. Ante este escenario, también permanece el debate sobre la estrategia de seguridad federal y su efectividad para contener a los grupos criminales.

La gobernadora de Chihuahua, Maru Campos Galván, afirmó que estas organizaciones actúan como grupos terroristas y sostuvo que la estrategia de “abrazos, no balazos” continúa bajo la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum. Señaló que ha expuesto esta postura ante autoridades federales y durante visitas de la presidenta a Guadalupe y Calvo.
Campos también cuestionó el trato que reciben otros gobernadores frente a señalamientos relacionados con el crimen organizado y recordó los procesos y acusaciones que enfrentó después de un accidente en el que murieron agentes estatales y de la CIA. Además, defendió los resultados de la Plataforma Centinela y aseguró que ha permitido detener a generadores de violencia y decomisar armas y distintas drogas en varias regiones del estado

